Mi padre: Un sin techo

José (siempre José) un hombre joven, durante un momento de la comida con amigos, me dijo que quería comentarme algo. Me pareció serio y preocupado.

Posteriormente me comento que había visto a su padre, y que preferiría no verle. Me lo dijo con voz tranquila y con un fuerte dejo de tristeza, que su padre era un sin techo. Que vivía en la calle y que la mayoría de las veces estaba bebido.

Siguió explicando que el verlo le provoca una cantidad de sentimientos encontrados, desde pena y dolor por verlo como esta, hasta rabia y frustración. Me dijo que no sabe cuál podría ser la mejor forma de manejar esta situación. Pero lo que más le preocupa es que muchos días, su padre, se pone en la acera cerca del trabajo de su madre, o sea su ex mujer, para saludarla y pedirle algún dinero. Entiende que está desesperado y que no está bien, pero hace mucho tiempo que desistieron de ayudarle, no es posible. Tan solo quiere saber cómo ayudar a su madre y como enfrentar esta triste y dolorosa situación, de ver a su padre hecho una piltrafa y durmiendo en la calle.

Independientemente de lo que pudimos hablar, lo que aquí quiero reseñar es, que nunca me había puesto a pensar, que muchas de esas personas, los “sin techo” tienen familia. Sabemos que las difíciles situaciones de la vida, a veces nos hacen tomar malas decisiones; situaciones laborales adversas o complicadas, rupturas de apoyos o grupos sociales, condiciones personales asociadas a conflictos o dependencias, pueden llevar a ese tipo de situación de vida.

Pero que dolor saber y ver a un familiar como, tu padre, madre o hermano, en la calle. Con poca salud, poco limpio y vestido de mendigo. ¿Cómo superar eso? Cómo poder saborear la vida, las cosas y el bienestar que puedes tener, pensando que alguien cercano no puede hacerlo. Además de aceptar la impotencia de que no puedes hacer nada, que lo has intentado y como me dijo José, “mi hermano lo llevo a su casa para, ducharse, le dio un espacio, cama y comida, pero no sirvió de nada, cuando pudo se marchó, llevándose algunas cosas de valor”. En este caso el consumo de alcohol es lo que marca su conducta, junto con su grupo de bebedores en algún parque o escalera púbica.

Supongo, que como todo, ¿Cómo se aprende a vivir con esto?, ¿Y esos hijos que pueden transmitir?,  ¿Qué pueden contar?, cuando construyan  otra familia. Me imagino que lo difícil, pero lo más sano es la verdad, pero también asumo que no es lo más fácil o tranquilo.

Escribo esto, no porque tenga alguna respuesta, sino porque es algo importante que le sucede a mucha gente y no quería ignorarlo, pero sobre todo quiero reconocer la generosidad de José y cómo superándose es capaz de transmitir amor y sentido positivo a las personas que le rodean. Es un ejemplo.

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El señor Manuel y la señora María

Desde hace un par de años veo en las mañanas, cuando tomo un cafelito en una “Terraza”, pasar a Manuel, se trata de un hombre con poco más de ochenta años, va con su chaqueta , su camisa impoluta y sus pantalones bien planchados. Camina con un bastón en su mano izquierda y, siempre que le he visto, sostiene un cigarrillo encendido en su mano derecha y va fumando mientras camina pausado, pero erguido.

Un día no pude evitarlo, le salude me presente y el me dijo su nombre –Manuel- para mí el señor Manuel. Le invite a sentarse y tomar algo y muy amablemente rechazo el ofrecimiento. Prefería seguir caminando, ya que así se mantenía activo. Se despidió y siguió su camino. Y desde entonces, cuando nos vemos conversamos un rato, mientras caminamos juntos.

El otro día, de visita en un pueblo, vino a casa, la señora María (siempre María) a tomar el desayuno trayendo unos “buñuelos”, que ella mismo había hecho,  a sus 90 añitos, bien presentada, como Manuel, pero sin bastón. Tiene una conversación amena y amable. Después de desayunar, y a raíz de la conversación, se le ocurrió que podíamos ir a su huerto a coger fruta, y así lo hicimos, durante un poco menos de una hora estuvimos entre árboles y matorrales cogiendo frutas. Y María, nos contaba la historia del huerto y de muchas cosas. Un momento verdaderamente placentero.

Lo interesante de ambas y otras muchas historias que veo y conozco, tienen en común momentos de paz, de tranquilidad y de amable relación. Y eso es lo que considero verdaderamente importante.

Se trata de compartir y sobre todo establecer una relación amable, grata, que ayude a ambas partes a estar bien. Por un lado hacer que los años, no sean solo años, sino también una forma de entender la vida, de vivirla de manera tranquila, donde han quedado atrás muchas cosas y aprender a vivir cada momento y lo importante darle sentido a cada instante, como dice María, que aunque enviudó, tiene muchas cosas para el día a día.

Los más jóvenes, o sea nosotros, nos tocará ser capaces de ser estimulantes,  haciendo preguntas y escuchar sus respuestas. Volver a preguntar y así nos enriquecemos con su vida y de alguna manera les ayudamos, ya que al estar respondiendo a nuestras preguntas estamos facilitando el contacto, la interacción  y aumentamos las posibilidades de diálogo.

Debemos ir acostumbrándonos a convivir con personas con más de ocho décadas de vida, saludables, activas que nos demandaran una relación y trato justo, no paternalista o de “viejos”, sino de adultos que están viviendo la cuarta etapa de su vida. Hace algún tiempo era inimaginable.  Como mucho, algunos conseguían tener una tercera. Hay que empezar a asumir y prepararnos que al menos cuatro etapas podremos vivir. No está nada mal. ¿Verdad?

En conclusión, por lo general, iremos alargando la vida, muchos factores están ayudando a esa longevidad, pero lo importante será prepararnos a eso, no solo esperar a que llegue, sino construir estilos, formas de vida que nos permitan vivir plenamente e ir superando las “tonterías” que se viven en cada una y no hacerlas permanentes o transversales y quedándonos con los mejor de cada una.

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La carretilla Vacía…

Tengo el privilegio de tener amigos muy especiales y uno de ellos escribió esta breve anécdota, que tal y como están las cosas viene como anillo al dedo.

Escribe Mattia : “Un día estaba andando con mi madre, de repente escuchamos un gran ruido. Me dice mi madre: es una carretilla vacía. Le pregunté: ¿cómo sabes que está vacía? Dijo: porqué cuanto más vacía está la carretilla es cuanto más ruido hace. Todavía hoy en día me acuerdo de esas palabras cuando escucho personas que hablan demasiado y sin propósito, que interrumpen cuando otros hablan, son prepotentes, ruidosos y piensan poder vivir sin los demás. Cuando más  ruidosas las carretillas, más vacía están”.

Hay personas que hacen ruido, mucho ruido.  Suele ser su forma de decir “estoy aquí”.  No hablan para establecer algún vínculo, sino para demostrar que existen, que son algo o alguien.

En ese sentido la metáfora anterior tiene fuerza e ilustra claramente el aspecto psicológico de la banalidad y de la superficialidad.  Hablar mucho para no decir nada.

Este escrito no lo dirijo a mis amigos, que tienen por lo general una “carretilla” llena e incluso rebosante y por eso no se les oye venir o pasar al lado.  Me dirijo a los otros, a los que creen que hablar o decir cosas, muchas veces sin sentido y sobre todo “sentenciando”  les hace serios e importantes.

Me dirijo a las personas que su carretilla hace ruido, y suponemos instruidas. Pero no me refiero al tipo “intelectual” del conocimiento. No me refiero a la pobre educación, al conocimiento, a los conceptos de instrucción.

Tiene que ver con desarrollo personal, tiene que ver con la posibilidad de tener una amplia visión del mundo y de las cosas. Podría estar relacionada con la formación de valores, de respeto y sobre todo con el aprendizaje de ser “escéptico”. Ser capaz de aceptar una idea, un principio o una creencia una vez que los hechos y sobre todo los datos, permitan entenderla y así poder aceptarla o rechazarla.

Lo malo es; cuando las personas intentan llenar su carretilla, con opiniones comentarios o comparaciones, como por ejemplo cuando hablan de alguien: “parece  que está pensando en…. Su intención es… “ y así infinidad de comentarios sobre personas sin ningún  dato que los sustente. sabe lo que otro piensa.  Hay quien tiene tan vacía su carretilla que necesita hacer ruido diciendo tonterías que no tienen ningún fundamento, y lo peligroso es cuando quien lo hace tiene alguna autoridad, u  opinión en algún medio de comunicación social, parece que deja de ser una opinión y se le confiere valor y autoridad.

Por eso: qué fácil es hacer ruido y qué difícil es ser riguroso y honesto con los datos y hechos, aunque no apoyen mis ideas, creencias y opiniones..

No se puede llenar la carretilla de cualquier manera. No es sano, ni  personal, ni social.

Por eso hay días que pienso: ¡¡Así nos va!!

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Un contrato es un contrato

El 26 de Junio varios periódicos locales publicaron:

“Detenidas dos mujeres tras denunciar que un sicario al que habían encargado un asesinato y las estafó…” La policía también ha arrestado al sicario, que propuso a las detenidas matar a un hombre y ganar 60.000 euros por la venta de sus órganos.

La historia de esta doble estafa y del encargo de asesinato comienza meses atrás, cuando una vecina de Madrid, de 52 años y su hija de 20, sufrieron una estafa de 60.000 euros, siendo engañadas por la pareja de la madre. Las mujeres quisieron acabar con esa situación y la hija se lo comentó a su actual pareja sentimental, de 29 años. Este le dijo que era jefe de los servicios secretos por lo que urdió un plan para resarcirlas de la estafa. Primero le localizarían, lo asesinarían y le extraerían los órganos. Con su venta, conseguirían unos 60.000 euros. Es decir, ambas mujeres recuperarían el dinero a través de un cheque.

Eso sí, para empezar a trabajar y poder localizar al objetivo, el falso espía pidió una especie de fianza de 7.000 euros. Dinero necesario para pagar a sus confidentes y localizar a los sicarios que ejecutarían la operación. El tiempo pasaba y pasaba, sin que se cumpliera el objetivo del contrato (matar al primer estafador).

Ante este engaño, las mujeres decidieron ir a la comisaría de Centro y denunciar que habían sido estafadas por el novio de la hija. Lo que no sabían es que ellas también habían cometido, supuestamente, otro delito, como el de proposición para el asesinato. Ambas fueron detenidas de inmediato. Después la policía localizó al novio de la hija, que también fue arrestado.

La policía la llamó Operación Kafka, y no sin razón. Me gustaría haber visto la cara del policía cuando pusieron la denuncia. “Venimos a poner una denuncia porque el asesinó que contratamos no ha cumplido y además cobró por adelantado. Y aquí tiene el contrato que firmó. Ya que un “contrato es un contrato”.

Una cosa puede ser desear la muerte de alguien, por algo que ha sucedido y otra cosa muy distinta es poner en marcha planes para hacerlo. Hay un salto cualitativo inmenso. Por eso no pudieron ver, que al poner la denuncia quedaba al descubierto la parte delictiva, para ellas,  lo esencial era lo legal, el cumplimiento un contrato escrito y firmado.

Para mí, la cuestión es la forma en que trataron de resolver la situación. Tiene que ser muy difícil asumir que tu “pareja” te ha estafado. Que no sospechaste nada, que era una relación de confianza, al menos es lo que tú creías, y así desesperadamente y si alguien “te ayuda”, terminas buscando una reparación,  ya no solo errónea o ilegal, sino además irreal, Kafkiana. No debemos olvidar la cita de Séneca: “La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte”

Por ahora será necesario reconocer que hay personas vulnerables a cantos de sirenas, que por conseguir algún “dorado” y resolver sus problemas, generalmente monetarios, no pueden ver las estafas o engaños que se esconden detrás los anzuelos que se les presenta.

Lo preocupante es que tanto para el estafador como para las estafadas, el engaño es aceptado como algo inevitable, es un juego, un dar y tomar, donde salvar los intereses. Los principios generales e importantes de honradez y respeto son solo palabras, que tienen muy poco valor o sentido práctico. Parece que estamos construyendo, yo diría que manteniendo una sociedad de rufianes donde el respeto, la tolerancia y donde la gente sencilla, simple, honrada y de buena fe, no tienen  mucho que hacer o decir. Me temo que debemos revisar seriamente nuestro sistema formativo y educativo, para que no se pretenda resolver un delito con otro. Donde “No vale todo”.

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INTERNET, su influencia y control

El pasado fin de semana, participé en unas charlas sobre el uso de internet y su influencia. Se juntaron tres charlas, la primera, sobre internet y el comportamiento humano, la segunda sobre usuarios y la tercera de buenas prácticas y uso responsable.

Durante casi tres horas, unas 30 personas, nos sumergimos en la potente influencia de internet y como poder hacer un uso adecuado y sano, ser un usuario de esa tecnología y no un dependiente o adicto a ella.

Hablamos de cómo la red, modifica la forma de comportarse en  relación con el esfuerzo necesario para conseguir algo, cambia el mediano, largo plazo por un corto, cortísimo plazo, con lo que anula bastante la tolerancia al frustración, aspecto esencial para vivir y crecer dentro de la sociedad que nos toca vivir.

Y ahí entra lo de ser usuario: en usarla y como puede el usuario a ser “usado”, no por la red sino por personas en la red. Ya que como señaló otro ponente, no hay nada seguro o privado en la red, por eso se llama red, hay miles de caminos para llegar a cualquier punto.

Al final llegamos a una conclusión importante, que tiene que ver con la formación. Y cuando hablamos de formación y desarrollo, no estamos hablando de conocimientos, estamos hablando de pautas de comportamiento,  de criterios de acción y sobre todo de “racionalidad” de usar el cerebro.  Pero no es fácil, es necesario, sobre todo en jóvenes, que tengan puntos de apoyo, referencias.

En esas referencias deben estar incluidos los padres, los educadores y todos los que tiene alguna responsabilidad con el futuro de los jóvenes. Y lo más importante, es conseguir una buena práctica, un uso razonable y eficiente de esta tecnología. Cómo indicó uno de los ponentes, cuando adquieres un teléfono móvil, u otro dispositivo, has abierto una ventana a tu casa, yo diría una puerta a tu vida, donde evidentemente puedes salir a recorrer el mundo, pero también pueden entrar muchos sin pedir permiso o lo más serio sin que lo sepas.

De ahí la importancia de contar con apoyos a los que se pueda preguntar, sin temor a ser criticados o juzgados, una espacio sincero para resolver dudas o lo más importante aclarar dificultades o temores.

Como dijo el experto, poner clave de limitación al uso, para muchos es sólo un desafío para buscar como desbloquearlas. Y se puede transformar, y eso es lo malo, en un juego de policías y ladrones. Donde no gana nadie y pierden todos.

Se trata de poner en marcha, con todas dificultades que  eso lleva, una relación de diálogo que necesariamente pasa por la responsabilidad y sobre todo la confianza. Nadie dijo que eso, sobre todo a cierta edad es fácil, pero hay muchos recursos que se pueden utilizar. No se trata de que cuando algún joven en casa dice: me aburro, inmediatamente se le dé algún artilugio para que se distraiga, sino más bien aprovechar esas oportunidades para introducir conceptos, temas o simplemente actividades diversas.

Concluimos que lo esencial no es castigar, sino orientar, gestionar,  “tomar consciencia” de que es un medio potente y como tal, puede ser tremendamente útil y eficaz y también perversamente utilizado para dañar o destruir.

Pero no es cuestión teórica o simplemente de decirlo, solo se sabe cuando se hace, no cuando se dice que se sabe. No lo olvidemos

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Alienación….Detenida otra madre de Infancia libre por ocultar dos años a su hija.

Durante el mes de Abril,  varios  periódicos de circulación nacional, publicaron con diferentes títulos, la historia de Daniel, y algunos adjuntaban un video de entrevista, donde exponía la situación de “pérdida” de su hija. Para ilustrarlo pongo la noticia:

“Desde 2014 los problemas de Daniel I., padre de la niña secuestrada por su madre y liberada este sábado, no hicieron más que crecer. Le denunciaron falsamente por abusos sexuales a su hija, algo que se demostró que no era cierto. La madre incumplía sistemáticamente el régimen de visitas que tenían pactado y, cuando la argucia de los abusos ya no sirvió para prorrogar esos incumplimientos, se llevó a la niña en octubre de 2017. Ambas desaparecieron.

La sacó del colegio donde a día de hoy permanece matriculada (aunque ha estado dos cursos sin asistir a clase), ella pidió una excedencia en su trabajo y alquiló su vivienda. Hasta este sábado, ha estado escondiendo a su hija en diversos sitios, aunque no se sabe bien cuántos o cuáles. Se sospecha que uno de ellos fue Granada, donde precisamente tiene su sede la asociación Infancia Libre, cuya presidenta, María Sevilla, fue detenida en abril por hechos casi idénticos”. (El país)

Y según parece no son los únicos casos sobre los que la Justicia está investigando.

Que pasa por el cerebro de esas madres, y sobre todo en qué argumentos o en que “creencia” el psiquiatra que les apoya basa su intervención profesional?

Es preocupante que una serie de miedos, creencias o posicionamientos ideológicos, es decir basados solo en ideas, lleven a personas, como en algún caso, educadora de profesión, a comportarse tan sectaria y fanáticamente.-Todos sabemos que el fanatismo es un claro síntoma de ignorancia- , pero obviamente, no es explicación suficiente.

Y cuando leemos, que una de las niñas “recuperadas” se parece Víctor de Aveyron, el niño salvaje de F. Truffaut (1969)  que a pesar de la edad, apenas balbucea palabras y no ha desarrollado repertorios de sociabilidad básicos, y una nula comprensión y conocimiento de la escritura, es cuando uno puede pensar de verdad, qué pasa con esas madres, que anteponen su odio o malestar al posible bienestar de sus hijos

Ser padres o madres es una responsabilidad importante, tienen una vida, un futuro en sus manos y deben ser increíblemente generosos, abiertos, tolerantes y sobre todo “modelos” para que sus hijos o hijas aprendan, se desarrollen y sobre todo contribuyan a construir una sociedad mejor. Pero es evidente para esas madres que secuestran, aíslan o desescolarizan a sus hijas, poco, muy poco amor van a enseñar a dar o a recibir. Bastantes dificultades estamos encontrando en conseguir un desarrollo armónico y eficaz de los niños y niñas, para que les complique su vida el resentimiento o el odio y temor de sus madres.

Todavía recuerdo la frase de una niña, que decía que su madre le había dicho que su padre era un demonio y por eso no debería verlo. No dejemos que esto suceda, ningún argumento lo justifica.

Las madres detenidas por secuestrar a sus hijas has sido puestas en libertad, pero con la prohibición de acercarse a las pequeñas. ¿Y que pasa con los profesionales que colaboraban a poner en marcha esa delirante situación?

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Yo soy firme…

En una sociedad cambiante como la que estamos viviendo, la actitud mental, la forma de enfrentar y entender todo lo que sucede a nuestro alrededor está totalmente mediatizado por la información, conocimiento y sobre todo; opiniones que “sobrevuelan” a nuestro alrededor y dentro de nuestros entornos.

El momento actual, está saturado de información y conocimientos (no siempre verdaderos, honestos y sinceros).

Por eso, es lícito preguntarse, indagar más allá de la “primera página”, de  la “portada” y buscar más allá de un solo medio, de un solo recurso, contrastar la información que nos llega.

No debemos olvidar que tal como están las cosas esa información nos llega. Por eso debemos cambiar la situación, debemos ser nosotros los que la busquemos, así podremos escoger, seleccionar y sobre todo ampliar nuestro universo. Debemos ser activos en la búsqueda del conocimiento y de los hechos concretos, no de las opiniones que la mayoría de las publicaciones dan sobre hechos, opinando sobre lo que cuentan, cargándoles de su propia ideología o creencias. Y terminan afirmando (obviamente, no directamente),  que “su verdad” es la verdad.

Por eso una profesión muy de moda hace referencia a  ”opinólogos”,  personas que reciben importantes cantidades de dinero, por dar su opinión, en cualquier medio,  sobre  casi cualquier cosa, aunque de la mayoría de las cosas,  no tengan un conocimiento razonable y sostenible al más elemental análisis de sus fundamentos.

Debemos intentar recuperar el dominio y control de la información que nos llega, que aceptamos y que asumimos. Por eso; como ejercicio sería útil el acercarnos y buscar fuentes de información, diferentes a los que cotidianamente consultamos. El ejercicio “mental e informativo” consiste en que a partir de datos, hechos  o situaciones, consultarlos en todos los medios posibles, incluso, y sobre todo, en los que escriben y opinan todo lo contrario a todo lo que creo o pienso.

Se trata de “alimentarse” de contrastar, de conocer lo que opuestos piensan y así formarse una opinión más amplia, más equilibrada y sobre todo más rica de información o cocimiento. Abrir nuestra mente, de darle una oportunidad al conocimiento, a la búsqueda de la “verdad”, o al menos acercarnos lo máximo posible, de manera que tengamos opinión propia, criterio, para así poder cumplir aquello de “libertad de pensamiento” al margen de toda la presión que existe, y que trata de continuar y mantener posiciones interesadas.

Hablamos de siglos de “adoctrinamiento”, donde se ha manipulado toda la información, pero no es tema del pasado, todavía hay grupos de interés que mantienen programas, planes de adoctrinamiento, y ahora es más fácil ya que se dispone de inmensos recursos tecnológicos para hacerlo, uso de la televisión, la información digital, los aparatos de comunicación, etc…

No debemos perder de vista justamente que parte de ese “lavado de cerebro” tiene mucho que ver con:  “Yo tengo la razón y los demás están equivocados”. Y como señala Bertrand Russell: “Yo soy firme, tú eres obstinado y él terco como una mula”.

Ya sabemos  que,  el árbol está mal aparcado y la columna se movió..

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